Muchas veces, cuando jugamos, deseamos tener más libertad de movimientos y acciones. Esto permite que el juego sea más inmersivo, más real, y es que queremos hacer todo lo que realizamos en nuestra vida cotidiana así como acciones imposibles o, como mínimo, no permitidas por la ley y/o la moralidad de nuestra sociedad (bueno, no sé si a vosotros os pasa, pero a mi sí). Gracias a los avances tecnológicos de los últimos años, infinidad de títulos han aparecido con más elementos de los que comentaba unas líneas más arriba. Si bien en la actualidad es muy común encontrar juegos con montones de sidequests y sistemas de karma con los que medir y premiar o castigar nuestras acciones consecuentemente (de los que hoy no voy a hablar, pero tal vez en un futuro sí lo haga). Estos cambios y mejoras han permitido que el género de los sandbox esté actualmente vivendo una etapa gloriosa (aunque en la generación anterior ya empezaron a aparecer en cantidad, ha sido en ésta actual generación cuando se han extendido gracias a la aparición de nuevas franquicias y la consolidación de series iniciadas años atrás, así como además otros géneros han tomado prestadas algunas de sus características, tales como extensos mapeados, gran cantidad de misiones secundarias, búsquedas o la “no linealidad” (o, como mínimo, menor a la hora de avanzar por la trama)). Gracias a sus extensos mapeados, sus variadas situaciones y a la gran libertad de la que goza el jugador, los sandbox se han convertido en los juegos perfectos para todos aquellos que buscan poder hacer muchas cosas distintas durante muchas horas (es decir, juegos largos y variados, o como mínimo largos), pero en ocasiones hemos llegado a juegos en los que gozamos de “demasiadas” opciones. En estos casos es cuando mucho es demasiado.
(more…)
Archivado en: Opinión | 12 Comentarios »