¿Qué aporta el 3D?

En los últimos tiempos no resulta extraño encontrar en foros y blogs opiniones contrapuestas sobre el efecto 3D y el valor añadido que realmente aporta a la experiencia de juego. Ha sido a raíz de la llegada al mercado de los televisores 3d con los primeros títulos en aprovecharlos y de Nintendo 3DS, cuando estos debates han comenzado a bullir. Aprovecho la coyuntura para dar mi opinión.

Hace pocos meses no estaba precisamente convencido de que el 3D fuera un avance representativo para el mundillo del videojuego. Pensaba que sería una moda, que yo mismo tras probarlo un tiempo, lo desactivaría para siempre. Hoy día tras haber probado esporádicamente juegos de Playstation 3 con efecto 3D y de manera concienzuda la nueva portátil de Nintendo, soy un convertido. El 3D será un estándar en el futuro del videojuego, eso creo. Me explayaré un poco, sólo un poco más.

Para mí el efecto 3D viene a resultar en lo mismo que unos buenos gráficos. Me explico: un buen apartado gráfico consigue una mayor inmersión del jugador y esto justifica que cada vez los juegos luzcan mejor y mejor y todos (o casi) nos alegramos por ello siempre y cuando ese apartado venga acompañado de una buena jugabilidad, lo fundamental. Pues el efecto 3D consigue potenciar esa sensación de inmersión de forma notable. No voy a entrar a pelearme en estas líneas con la misión casi imposible de intentar describir el efecto tridimensional a quien no lo ha catado nunca, pero básicamente consigue crear un efecto de profundidad en la pantalla convirtiéndola casi en una ventana al mundo jugable y en algunos casos también se consigue un efecto que podríamos definir como contrario en el que algunos elementos parecieran “salirse” de la pantalla. Podríamos decir que la pantalla de juego bien sea de televisor o de portátil deja de ser un “medio separador” para convertirse en cierta medida en un medio integrador del jugador. Uno se siente menos separado del mundo de juego cuando éste se visualiza en 3D. Jugando a Pilotwings se puede llegar a sentir cierta sensación de vértigo al sobrevolar un risco en ala-delta o el riesgo y velocidad al abrirse paso entre un bosque de abetos. Uno se siente más dentro del juego, existe una “inmersión aumentada”.

Virtual Boy, en las ópticas hay un aparato parecido
Virtual Boy, en las ópticas hay un aparato parecido

Pero el efecto tridimensional tiene otras bondades. Unos pocos minutos jugando a Zelda Ocarina of Time 3D o al citado Pilotwings permite comprobar que calcular distancias en saltos y ataques resulta mucho más intuitivo y sencillo, una ventaja importante para el jugador. Hay otra cuestión curiosa que puede resultar (o no) polémica pero relacionado con el mencionado efecto de profundidad digamos que el jugador tiene la sensación de que la pantalla de juego se amplifica, que es más grande de lo que en realidad es, lógicamente no deja de ser una sensación pero para mí es un pequeño valor añadido de este tipo de tecnología.

No todo es bueno. En contra de esa sensación de inmersión añadida encontramos factores inherentes a la propia tecnología empleada que podríamos definir como “disruptores” de la experiencia. En el caso de consolas de sobremesa tenemos el hecho del empleo de gafas polarizadas parecidas a las que usamos en las salas de cine. Para mí un engorro y eso que no llevo lentes graduadas; no quiero ni pensar en la gente que tienen que usar ambos tipos al tiempo. En el caso de las 3D estereoscópicas que usa 3DS el problema no es menor, y es que la sensación tridimensional solamente se percibe en un reducido ángulo de incidencia perpendicular ante la pantalla. En el momento en el que tomamos otro ángulo para sin ir más lejos emplear las funciones giroscópicas de la portátil, el efecto se pierde y la visión se percibe molesta. Por último la tecnología 3D que básicamente consiste en ofrecer una imagen de juego ligeramente distinta para cada ojo (no deja de ser lo mismo que nuestros ojos hacen en cada momento, captar dos imágenes que el cerebro junta para que podamos percibir la profundidad de campo) deriva lógicamente en una necesidad extra de potencia en las máquinas que la reproducen. El primer ejemplo de lo expuesto que tenemos en la portátil de Nintendo ha venido dado por el juego Dead or Alive: Dimensions, sobre el que Tecmo dejó claro que visualizarlo en 3D derivaba en una caída importante (de hasta el 50 %) de la tasa de frames por lo que recomendaba que al menos en el juego online donde el más mínimo retardo se paga con la barra de vida, se desactivara el efecto. Esto mismo ocurre con otras bestias técnicas de sobremesa como Killzone 3 que no rinde gráficamente igual en “ambas dimensiones”. Esta cuestión no ha hecho más que abonar las críticas de usuarios que preferirían que los recursos de las plataformas se dedicaran exclusivamente a la mejora gráfica. Si la cuestión es potencia gráfica o tecnología 3D yo digo… ambas, pero si hay que escoger me quedo con una pequeña merma del rendimiento en pos de una mejora en la inmersión.

Las chicas de DOA, better than real life... in 3D?
Las chicas de DOA, better than real life… in 3D?

Los citados problemas, como digo propios de las tecnologías empleadas y de la potencia de las máquinas que las ejecutan, no me cabe duda, serán solventados en un futuro cercano. Los fabricantes de televisores (Toshiba, Samsung) ya están comercializando televisores 3D sin gafas que aunque al parecer todavía no ofrecen la calidad de visionado de los monitores con gafas y comparten ciertos problemas con la pantalla de 3DS con respecto a ángulos de visión, parecen mejorar la naturalidad de la experiencia notablemente. Estas mejoras graduales pueden en mi opinión conducir a un futuro en el que visualizar un monitor en tres dimensiones para jugar o ver cine o televisión, será tan natural como ahora mismo verlos en color. El valor añadido que aportan especialmente a un mundo como el del videojuego en el que consideramos la inmersión del jugador como algo fundamental, es demasiado importante como para dejar esta tecnología de lado. El 3D parece presente y sobre todo futuro del ocio electrónico hasta que llegue la tecnología ¿RV? por lo menos.

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2 comentarios

  1. La evolución lógica. No podemos detener lo inevitable.

  2. @Adol3: Yo desde luego lo veo como tú. Además si lo pensamos detenidamente es completamente lógico que juegos en 3D (referidos a aquellos en los que con el personaje nos movemos en las tres dimensiones espaciales) sean disfrutados más intuitivamente cuando podemos percibir profundidad con nuestros propios ojos, sin necesidad como diría el gran Punset (XD) de descodificar los datos. En juego como Street Fighter IV queda resultón ver diferentes planos de profundidad entre luchadores y escenario, pero se trata sin duda de algo secundario, pero en un Zelda 3D, un Pilotwings, un Starfox, un Mario Kart… se vuelve un añadido importante. Y lógicamente es una tecnología que en el futuro mejorará bastante.

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